Os prometo que he intentado resistirme, pero al final no me ha quedado más remedio que sucumbir ante un asunto de actualidad, protagonista de numerosos debates, que, a pesar de poder causar violentos enfrentamientos ideológicos, dada su naturaleza de tema candente, confío en que la filosofía de este blog permita una discusión civilizada y respetuosa con todas las posibles opiniones que se viertan en él. El asunto es la REFORMA EDUCATIVA.====================
Empezar a plantear tal controversia, vista la magnitud de su envergadura, no me parece nada fácil. Estableceré primero lo que a mí me parecen los cimientos del rascacielos: las grietas y goteras previas a la reforma que amenazaban la educación de este país (España), en todos sus niveles.
Tratando de recoger un poco de PERSPECTIVA histórica, a la larga se hace evidente la mejora, tanto en cantidad (lo más destacable) como en calidad, en educación primaria y secundaria, con respecto a hace algunas décadas, dejando de ser un asunto de algunos pocos para extenderse a casi la totalidad de la población, y abarcando más disciplinas del conocimiento. Bien es cierto que ya nadie se aprende de memoria la lista de reyes godos, o todos los ríos de todas las comunidades, pero ¿para qué nos iba a servir eso? ¿Cuánto tiempo íbamos a recordarlo? Hay gente que siempre mira tiempos pasados con nostalgia como una época dorada mucho mejor que la actual en todos los sentidos, pero no siempre se puede generalizar y debemos pararnos a pensar realmente si los cambios han ido a mejor o a peor. En cualquier caso, lo cierto es que, en los más recientes últimos tiempos, los contenidos de los currículos de institutos han decaído considerablemente;
cada vez se aprenden menos matemáticas y más tarde (por poner un ejemplo) en ramas científicas, cuando son conocimientos muy básicos que requeriremos para seguir estudiando casi cualquier disciplina relacionada. Y la obligatoriedad de la enseñanza para todos hasta los 16 años, incluso para aquellos que tienen tan claro lo que no quieren hacer, es un hecho que perjudica el nivel de un grupo (principalmente por la actitud de estos miembros), pero quizá también hay que meditar sobre los trasfondos sociales o económicos que rodean a estas personas, y la capacidad de madurez que hayan podido desarrollar.Lo que a mí me parece que se ha hecho mal, es que la metodología seguida por la ley al respecto ha sido algo como "si baja el nivel del estudiante, bajaremos el nivel de la enseñanza para que lo pase de todos modos, y si vuelve a bajar, volveremos a bajar", entrando en un bucle de retroalimentación positiva que termina con una calidad por los suelos (si no hacemos nada por impedirlo), perfectamente ejemplificado con las Escuelas de Idiomas: para algo de calidad y público que teníamos mejor que el resto de Europa, lo echamos a perder para sentirnos más europeos; antes en cinco años se salía con un título de un nivel C1, mientras que ahora en seis se sale con un B2, el mismo que se suponía antes se ganaba en tercero, y sin ningún valor ventajoso de cara a oposiciones. Pienso que (en ambos casos) se podía haber seguido una política de mantener cierto nivel, o incluso subirlo, para hacer que el estudiante no se haga vago, sino obligarle a trabajar más, y en cualquier caso, aunque con notas más cortas o tomándose más tiempo, la gente saldría sabiendo más, que en definitiva es el fin último de la Educación, supongo.
En cuanto a la Universidad, bueno, quizá yo no debería hablar mucho precisamente por la falta de perspectiva que pueda padecer, pero, por lo que he comprobado en algunos de los profesores que he tenido a lo largo de mi vida, ninguna clase de título, ni siquiera un doctorado, puede garantizar el hecho de que una persona sepa algo de un tema: el que sabe algo, es porque quiere saber por sí mismo, y se toma la molestia en aprenderlo por interés propio, no porque quiera tener tal o cual título, y creo que esto seguirá ocurriendo siempre. Un posible problema de la "Antigua Universidad", es que se sobrecargaban mucho los temarios, obligando a los estudiantes a aprenderse de memoria una cantidad ingente de datos para un examen, olvidándolo todo luego al poco tiempo, y que este aprendizaje estático de clases magistrales unidireccionales no permitía la aplicación de los conocimientos a la vida académica o laboral posterior. Por este motivo, muchas veces un licenciado que comenzaba a trabajar tenía que empezar a aprender de nuevo todo lo que tenía que hacer en su tarea, lo que constituía bastantes gastos de formación para la empresa que lo contrataba. Por eso mismo, también últimamente, se popularizaban tanto los estudios de Formación Profesional frente a los universitarios, puesto que en ellos se enseñaba a desempeñar una tarea concreta, para la que luego un empresario contrataba al estudiante, que podía dar un alto rendimiento desde el primer día.
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Entrando por fin con la LOE y con la LOU, y otros CAMBIOS relativos a ellas, de la primera (Ley Orgánica de Educación, en infantil, primaria y secundaria) poco se puede decir, más que sigue con leves pasos la tendencia de "si tú bajas yo bajo" que venía dándose, si bien incorpora también novedades en la formación tales como la Educación para la Ciudadanía (un esfuerzo por hacer de los hombres del futuro personas sensatas y respetuosas con el resto, supuestamente desde las etapas más tempranas de su vida; algo que se ha convertido talmente en un arma de doble filo, capaz de resultar en todo lo contrario), y el aumento de asignaturas de aplicación y práctica (como conversación de inglés, técnicas instrumentales, laboratorio). La segunda ya parece que puede dar más que hablar.
Bolonia es el nombre que recibe el acuerdo tomado por numerosos países europeos en el año 1999, según el cual los sistemas educativos de cada uno debían hacer las reformas pertinentes con el fin de converger en el denominado EEES (Espacio Europeo de Educación Superior). Aquí en España, el plan Bolonia es sinónimo de las reformas que la LOU (Ley Orgánica Universitaria) lleva a cabo con tal objetivo, reconformando el sistema económico en que se basa la Universidad y la estructura de todos los estudios universitarios, tanto en metodologías como en contenidos.Lo principalmente destacable del EEES en todos los países de influencia, es que los títulos universitarios expedidos serán reconocidos en todos ellos, y esto debería facilitar la movilidad entre países europeos para realizar distintas partes de los estudios, o para irse a trabajar fuera una vez finalizados éstos. Lo primero actualmente ya se puede realizar simétricamente mediante las becas Erasmus, o directamente matriculándote en una Universidad extranjera, si es que así lo quieres y tu religión te lo permite. Y lo segundo, si te quieres ir a vivir a Polonia, puedes ir directamente a estudiar allí, y si ya tienes tu título español, el principal impedimento serán las instituciones públicas (no se permite presentarse a oposiciones sin el título nacional), pero en empresas privadas normalmente lo que buscan es que sepas hacer lo que se te pida, y no dónde hayas aprendido a hacerlo.
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Lamentablemente a mi gusto, la ECONOMÍA es la fuerza que gobierna el mundo; tanto es así, que hasta el sistema educativo se construye en función de ella, y se ha hecho toda la vida (por ejemplo, sin meterme a defender si la Filosofía es una asignatura necesaria o no, lo cierto es que si ahora se está dando en el Bachillerato es porque había que crear o mantener puestos de trabajo para todos esos licenciados), pero las corrientes actuales nos siguen conduciendo a una dependencia más directa y absoluta, también en la Universidad. En general, uno de los conceptos de cambio de Bolonia es que el mundo económico (las empresas que sustentan el país, los intereses productivos) sea el que rija en mucha mayor medida todas las decisiones que se tomen en relación con la educación.
Esto, por un lado, admitámoslo, es de lo más lógico, puesto que este mismo mundo es el que luego va a mantener a la mayoría de los licenciados que salgan de la Universidad, y por tanto, las proporciones y cualidades de éstos serán más apropiadas a la demanda que exista. Por ejemplo, no hace mucho que algunos biólogos protestaban porque en la Universidad no se les enseñaba cuál era y cómo desempeñar el "trabajo" de biólogo, y que luego llegaban al ámbito laboral sin preparación suficiente, o sabiendo muy poco de lo que tenían que hacer. En cuanto al otro aspecto, se puede citar la gran cantidad de licenciados en ciencias experimentales o humanidades puras que hay sin trabajo, porque estudiaron esas carreras muchos más de lo que el mercado laboral estaba preparado a dar abasto.
Pero, ¿hasta qué punto puede llegar esto? A efectos prácticos, la ejecución extrema de este concepto conducirá a los estudios universitarios a transformarse en una FP de grado superior, perdiéndose muchos conocimientos generales que a los empresarios no les interesan, y aprendiendo a ejercer una profesión en lugar de adquiriendo conocimientos útiles de una materia con diversos otros fines. Esto, para los que quieran meterse a trabajar en una empresa en el mismo puesto para el resto de su vida, es de lo más pragmático, lo que pasa que para los que queramos aprender por el placer de saber más cosas o para dedicarnos a la investigación, no nos hace tanta gracia, viendo las alternativas que tendremos, y de las que luego hablaré.
Después está otro aspecto económico, pero que en realidad es un poco más independiente del tratado de Bolonia en sí, y son los precios de las carreras o las partidas que el Estado destinará a becas de estudios o a aumento de personal y presupuestos de las Universidades Públicas.
Aparece una nueva división de precios dedicados a distintas fases de los estudios, o un concepto de Becas Préstamo, que el estudiante deberá devolver al recibir un sueldo fijo, como si se tratase de un crédito sin intereses (que en principio, mientras no tengan caracter sustitutivo de las becas tradicionales, sino meramente aditivo, es algo positivo, pues en cualquier caso va a ofrecer más posibilidades a más gente). Digo que es independiente porque esto se puede establecer o no sin tener que arrastrar consigo una reforma educativa (o a la inversa), y es el Estado el que decide estos gastos. Si queremos que aumente (o evitar que disminuya) la dotación de becas, o el personal docente, o los medios materiales, tenemos que pedir eso por separado.====================
Y ahora me meto con los apartados propiamente EDUCATIVOS, que a mí me dan más que hablar. Una de las modificaciones principales es que desaparecen todas las carreras tal y como las conocemos (Licenciaturas, Diplomaturas, Ingenierías Técnicas y Superiores), en virtud de un nuevo título general llamado Grado. La mayoría de Grados análogos a sus "carreras antiguas" correspondientes disminuyen su duración, y luego hablaré de la causa y la consecuencia de esta reducción. Los estudios superiores al Grado se estructuran en Master y Doctorado, siendo el primero una serie de cursos específicos de una temática muy concreta, en principio algo relacionada con el Grado en posesión, de entre uno y dos años de duración, y el segundo la realización de una tesis doctoral, de duración indeterminada, siendo el precio de ambos notoriamente más elevado al de los Grados y antiguos estudios.
Los créditos, por lo que se pagan las asignaturas, y que antes equivalían a diez horas de clases prácticas o teóricas, se reconvierten en Créditos ECTS, que equivalen a entre 25 y 30 horas, atención, de trabajo del alumno, es decir, que ahora vamos a pagar no por el servicio que se nos presta, sino por el que nos tomamos nosotros. Además, la cantidad de créditos se mantiene más o menos igual por curso que antes, lo que significa que los estudiantes tendrán unos horarios muy apretados dedicados al estudio; "para eso estamos en la Universidad", podrían decir algunos, "y no para tocarnos los pies o estar todo el día de fiesta", pero el caso es que así, aquellos que necesitasen de un sueldo propio para costearse los estudios, carecerán de posibilidades físicas de compatibilizarlos con el trabajo. Estos créditos se supone que van a innovar la educación pretendiendo tener mucho más en cuenta el trabajo individual de cada uno, pero en realidad, junto a la asistencia obligatoria y evaluable (adónde vamos a llegar), se convierte en una máquina para todo lo contrario: una persona que asista a clase y se dedique a hacer sudokus mientras el profesor explica, y que luego realice un trabajo bibliográfico (previsto para tomarle seis horas) en sólo 45 minutos, podrá obtener una calificación bastante próxima a uno que, quizá, no haya asistido a clase precisamente por considerarla de poca utilidad y dedicarse a estudiar todos los contenidos en más profundidad por cuenta propia, y que haya estado trabajando doce horas en el proyecto. Eso es valorar el trabajo individual para el concepto Bolonia.
En cuanto a la idea general de la metodología de clase, se pretende instaurar un trato mucho más directo y personalizado del profesor con sus alumnos, en lugar de la tradicional, única y distante clase magistral; un contenido práctico mucho mayor, que sirva para utilizar la materia además de saberla porque sí, en lugar de unas clases teóricas tan densas y abundantes; una evaluación, no de los conocimientos estáticos (y temporales) de un alumno, sino de las destrezas que posea en relación con ellos, y de la manera en que sepa aplicarlos a situaciones más reales,
buscando la información cuando vuelva a hacer falta; un aprendizaje interactivo y participativo con seguimiento continuo, en vez de un cuatrimestre largo y unidireccional hasta un punto de inflexión con todos los exámenes teóricos. Esta intención a mí me parece de lo más adecuada a los tiempos actuales, y a la pretensión de una mejora en la calidad de enseñanza, pero hay un par de problemas. Uno es que, para que los estudiantes puedan tener una trato tan personalizado, sería necesario prescindir de las multitudinarias clases de aula magna con 100 alumnos, para pasar a grupos reducidos de 25-30, precisando contratar más docentes que los abastezcan (cosa que no va a ocurrir), o de una redistribución radicalmente distinta de las actividades lectivas de éstos, siendo los casos que tomen la iniciativa auténticos experimentos en vivo (que posiblemente en muchos casos no resulten como se esperaba).Pero hay algo que me preocupa más: la vaporización de contenidos. Al "practicicar" tanto las clases, al reducir la duración de los grados, al exigir tanto trabajo de desarrollo a los estudiantes, se pierde muchísimo de la formación personal, el saber y conocimientos de los alumnos, de puertas afuera a desempeñar una única ocupación muy concreta el resto de su vida, y la estructura general contribuye a ello. En realidad, el Grado está pensado (por lo menos en un principio) como una serie de conocimientos muy generales y ligeros de la materia, que sirvan como base a estudios posteriores, obligando a casi todos a obtener también un Máster (que como ya dije tiene un precio más alto) para ser contratados, y convirtiendo prácticamente el primer ciclo (1º y 2º) en un Bachillerato repetido, que, de hecho, debería ser casi idéntico entre las distintas carreras de una rama, para, supuestamente, facilitar los arrepentimientos e intercambios de disciplina. Y la cosa es que en el Máster, en el que se supone que es donde se estudiarán por fin cosas en profundidad, es físicamente imposible (en un curso o dos) aprender de golpe todo lo que no se aprendió anteriormente, por lo que, en la realidad, esto derivará en una especificidad alarmantemente estrecha, que servirá a unos fines muy concretos, o por el contrario en otra generalidad más, igual de poco densa, cuyos contenidos e intensidad de los mismos apenas solapan los segundos ciclos de las licenciaturas actuales. Por su parte, los antiguos "cursos de doctorado", clases ultrareducidas de contenidos muy específicos, directamente desaparecen, y su función queda reservada a los decepcionantes másteres, que de ser así no proporcionan la conexión sólida de puente entre Grado y Doctorado (tesis doctoral) que cabría esperar.
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Otro de los mayores PROBLEMAS que ha significado Bolonia en este país, es que, como se podía esperar de los funcionarios españoles (que no se ofenda nadie), nos encontramos en el año 2009, último del periodo de adaptación al EEES según el tratado firmado nada menos que diez años atrás, sin que muchos se hayan empezado a plantear aún lo que van a hacer.
Esto quiere decir que todas las Universidades que quieran dar clase el año que viene, por lo menos a nuevos matriculados, lo tendrán que hacer con Grados, y claro, para crear el programa de una carrera entera, acatando una serie de directivas, teniendo en cuenta la capacidad docente de los departamentos, la cantidad de alumnos, los contenidos de los cursos, etc., se requiere tiempo, y si ya no queda y hay que hacerlo todo a la carrera, luego salen las cosas como salen.Lo mismo sucede con los másteres y doctorados, puesto que el año que viene no se podrán comenzar estudios del doctorado antiguo, y, aquí en Salamanca, por poner un ejemplo, los que se licencian este año en Biología entran en un limbo académico-burocrático, puesto que si quieren seguir estudiando no tienen nada provechoso en lo que matricularse, por no estar aún listos los másteres o no tener currículos adecuados para ellos. Esto por no hablar de otras faenas varias que va a sufrir gente como los que se metieron a primeros ciclos con la intención de obtener una licenciatura de sólo segundo ciclo (caso de Bioquímica, Ingeniero de Materiales, de Electrónica, Documentación, Criminología...), personas que pensasen realizar estudios simultáneos y no los podrán hacer por la mala gestión española, otros que quieran hacer grados que el año que viene aún no estén preparados, y un largo etcétera de casos similares.
También un inconveniente dependiente de cada Universidad y cada carrera es el modo de implantar los nuevos estudios, gradual, respetando a los que han empezado ya un plan de estudios antiguo y permitiéndoles seguir en él hasta que terminen, o instantáneo, cambiando a todos a la fuerza, lo que, a pesar de ser anticonstitucional, igual que en las Escuelas de Idiomas ya se ha hecho, se va a hacer en algunos lugares. Esto es, que tú llevas cuatro años estudiando una carrera en un plan de estudios con una serie de cualidades y contenidos, de una licenciatura de cinco años, y el año que viene, estés o no de acuerdo, si quieres seguir estudiando, tienes que entrar a hacer asignaturas sueltas de un cuarto curso del Grado análogo, para sacarte un título que poco o nada tiene que ver con el que llevas haciendo todo este tiempo. Me encanta la organización, hay que ver las ideas que se les ocurren a las cabezas pensantes.
Además, otra de las causas principales de protesta, es la falta de información, el retraso de ésta, y el "secretismo" con el que se ha tratado todo el asunto (insisto que se lleva "trabajando" en esto desde 1999). Si tan bonito es Bolonia (o su forma de materializarse en la LOU española), ¿por qué han tardado tanto en hacer pública la reforma concreta, en empezar a dar explicaciones, en empezar a decidir los detalles, en responder a las preguntas que gente como yo llevamos haciendo desde hace cuatro años? Y sobre todo, ¿por qué no se pusieron a trabajar antes, cuando nosotros queríamos saber qué posibilidades íbamos a tener, y ellos respondían "no os preocupéis, vosotros seguid estudiando que cuando os llegue el momento ya os avisaremos"?
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Sólo quería ejercer una CRÍTICA mínimamente constructiva y personal en relación a todo este asunto, puesto que, en los medios actuales, noticias y debates, sólo se escuchan opiniones radicalmente parciales de uno u otro bando, carentes totalmente de argumentos concesivos que aclaren la verdad, cuando es innegable que hay tanto aspectos positivos como negativos en todo el asunto. No creo que tenga sentido dejarse llevar por las corrientes que dicen que "Bolonia es malo" por que sí, siguiendo la marea sin saber adónde te lleva, igual que tampoco se puede afirmar que "Bolonia es bueno" porque alguien que esté dentro piense que tampoco es tan malo, sin tener una mayor perspectiva de conjunto, en tiempo y espacio.
Por otro lado, me ponen bastante nervioso todos aquellos estudiantes que se manifiestan con la simple motivación de perder clase o de aprovechar para promocionar otros intereses (véase comunismo, anarquía...), puesto que nos hacen perder seriedad y credibilidad en nuestra lucha. Igualmente me fastidia el hecho de que sea ahora, que ya el proceso es imparable (y más bien tenía que estar ya finalizado), cuando se manifiesta la masa estudiantil, aparentando estar indignadísimos con lo que se está haciendo de la educación en este país, y que no lo hayan hecho antes (como yo intenté), si bien es cierto que la misma desinformación pudo ser el impedimento de manifestaciones previas.Para terminar, haré públicas mis pretensiones de seguir los pasos de Bernat Soria (¿Qué pasa? De la ilusión también se vive), convertirme en un importante investigador, y, cuando haya alcanzado un punto de mi vida profesional en que crea haber hecho suficiente por la ciencia, retirarme de mis funciones experimentales para, sin haberme dedicado en la vida a la política, pedir el puesto de Ministro de Educación, y cambiar por fin todo aquello que creo que no funciona del todo bien, dedicándome verdaderamente a ello, dado que creo que es más oportuno que los ministros sean personajes del mundo relacionado con la propia materia del ministerio correspondiente, y no los amigos del presi que se repartan los puestos como si fuesen cromos, a lo mejor sin tener ni idea del tema que les ha tocado, y dejando para el final el Ministerio de Educación, que es el que nunca quiere nadie, como si fuera el tazo de Magikarp.
Si tienes humedades y grietas en la pared, puedes decidir darle una mano de pintura al salón (que es el cuarto que se va a ver si alguna vez vienen visitas), pero el caso de la Educación en España es más grave, y aunque sea más trabajoso, a veces hace falta meterse en obras, o incluso tirar la casa entera para volverla a hacer desde cero, dedicándole tiempo a los problemas de la Primaria para resolverlos desde los cimientos, y poder llegar a hacer un bonito y funcional tejado acorde a todos los pisos anteriores.
