ables, cualquier proceso del entorno o incluso dentro de su propio organismo, para defenderse contra las enfermedades o valerse de las leyes físicas a su antojo, siempre buscando el beneficio. Pero aún hay algo, de dimensiones mucho más complejas, con lo que no hemos sabido enfrentarnos, ni lograr control sobre ello: las ideas y los sentimientos.Existe enorme variedad de situaciones a las que aplicar la anterior sentencia, y, en todos esos casos, la tesis perdura. ¿Cómo podemos decidir lo que queremos "creer"? A veces, no sin esfuerzo, somos capaces de hacer discurrir nuestro pensamiento por determinadas áreas, y guiar así nuestro proceso mental, pero no nos es posible establecer de antemano las conclusiones a las que esa reflexión nos vaya a conducir. Si, pensando, una vez dedujimos que la suma de uno y dos son tres, por más que queramos no podemos cambiar porque sí el hecho de que ya "sabemos" que es cierto. Si alguien, pensando, encuentra que para él una religión no tiene sentido, aunque quiera tener fe, no es dueño de hacer cumplir esa exhortación. Si alguien, pensando, se da cuenta de que hay unos valores que debe defender, por mucho que otra persona le insista, lo amenace, o incluso termine con su vida, sólo podrá llegar a modificar el testimonio del primero, pero no lo que "sabe" por dentro.
Por todo esto no podemos predecir nuestras reacciones (mucho menos planearlas),
ni somos responsables de lo que opinemos, aunque esto pueda doler. Si en tu familia todos son de izquierdas pero tú terminas prefiriendo la ideología de derechas, no deberían enfadarse, pues quizá sí sea tu decisión el votar a uno u otro, pero no lo es el motivo que te ha llevado a hacerlo. Si alguna vez discutes con tus amigos porque tu opinión en el asunto X difiere de la del resto, no te culparán si son amigos de verdad, pues sabrán entender que no lo has decidido conscientemente, sino que es un resultado que te viene ya dado; en este caso intentaríais comprender recíprocamente la posición contraria sin discordia.Aún más enrevesado puede ser el caso aplicado a los sentimientos. ¿Por qué en la sociedad actual, donde se presupone que todo se racionaliza, iban a estar mal vistas las relaciones homosexuales? Un individuo no elige quién le gusta ni de quién se enamora, de igual manera que no se elige cuál es el plato favorito ni la músic
a que más te llega. Si esto fuera así, todas las relaciones serían de conveniencia, pues tendríamos en cuenta factores racionales como el dinero, la posición, afinidad, distancia... y no es así. Cada uno se enamoraría de quien le resultase más cómodo, y conocemos por experiencia que muchas veces estar con la persona a la que de verdad se quiere en absoluto es cómodo ni fácil.Por otro lado, a veces se presupone de nosotros sentir cosas para las que quizá no nos han dado motivos. Se nos dice que tenemos que querer a papá, a mamá, al tate y a la tata, pero no se nos ocurriría asumir eso en un niño cuyo padre es un maltratador (esto es un caso extremo, pero en los puntos intermedios puede haber de todo). De modo similar, no siempre nos sentimos sinceramente agradecidos cuando, por cortesía o educación, damos las gracias, pues puede darse el caso en que la acción a agradecer en realidad nos esté perjudicando más de lo que nos ayuda. Bien podemos tener deseos de experimentar en nuestro fuero interno lo que se espera de nosotros, pero si no lo sentimos a priori, no hay nada que hacer.
En último lugar, tampoco podemos responsabilizarnos (ni responsabilizar a los demás)
cuando un sentimiento se termina. Las parejas se rompen por esta causa (entre numerosas otras), sin exteriorizar demasiado el funcionamiento interno del mecanismo. ¿Dónde va el amor que se sentía y que simplemente se va marchitando? Al pensarlo profundamente se manifiesta más paradójico, pero sigue siendo cierto que, aunque el sujeto en cuestión quiera querer con todas sus fuerzas, no está en su mano el conseguirlo.Las plantas están para crear biomasa, los peces pueden vivir en el agua, las aves saben volar. Nosotros hacemos muchas otras cosas, pero no somos arquitectos de nuestras propias emociones; nadie puede pretenderlo.

15 comentarios:
Bueno... no podemos elegir qué sentir (y que no). Tampoco podemos pretender que los demás sientan lo que no sienten (y lo que sí ;)).
Mejor aceptar lo que no podemos de ningún modo cambiar, intentar entender si es posible, seguir, y vivir sin amarguras.
No es rosa, pero tampoco negra :)
Muy chulo tu blog.
Un saludo.
Como bien, dices, hay cosas que racionalmente no podemos controlar. Una de las más importantes es la de enamorarse o querer a alguien, uno no lo controla, sucede y punto.
No elegimos de quién nos enamoramos, y como bien dices, a veces por ello estar con la persona que se quiere no es fácil. Y ahí es cuando entra el dilema de qué se debe hacer: ¿lo que se siente o lo que se debe? Esto lo digo en el sentido de que quizás no están del todo bien por sus incompatibilidades, pero sin embargo se quieren... Es un tema que me ha dado mucho que pensar, si hay que seguir lo que uno debe hacer o cree que es mejor para él; o a lo que siente aunque a veces sea difícil o aparentemente no sea lo mejor...
Por otra parte, quería comentar otra cosa: por el principio comentas que no elegimos lo que opinimos, en temas como política, por ejemplo. Yo pienso que eso si que lo elegimos, en este ejemplo, podemos ver las propuestas de un grupo político u otro, y decantarnos por ello, pero se decide contrastando ideas y hechos, yo creo que en muchos temas, si que somos responsables de lo que opinamos, porque lo que opinamos, lo opinamos basándonos en algún argumento o hecho concreto y real.
No puedes decidir que te guste un alimento o no, eso sucede sin más, y quizás tampoco podemos elegir que nos guste o no un grupo de música, pero sí podemos elegir que preferimos por ejemplo a Obama antes que a Mc Cain o a Mac cain antes que Obama porque este ha hecho esto, esto, y lo otro. No se si se me entiende o me estoy metiendo en un jardín...
Bueno, lo dejo ya que creo que me he pasado de extensión, un saludo!
Sara Herg.
Creo k t ekivocas Sara, porque hay muchas cosas k nos llevan a ver la vida de una forma u otra, y es lo k nos da el sentido de bueno y malo. Yo sigo creyendo k la educacion k recivimos marca muchos de estos puntos (anque no todos, por supuesto).
Un saludo
PD: Cristian, me estoy enganchando a este blog, y k conste k ahora mismo solo me conecta para el tuenti y rapidamente hotmail, pero tu lo has consegido y me gusta. GRACIAS
Encantado de recibir tu comentario y tus halagos, Audra.
Sara, digo lo que dice Flo, y creo que nuestra confusión viene de comparar el verbo "decidir" en distintas acepciones; cuando tú dices que "decides" qué político te gusta, en realidad lo que estás haciendo no es tomar una elección conscientemente voluntaria, sino reflexionar y recapacitar para darte cuenta de cuál es el que te gusta (en función de las cosas que ha hecho o no). En este caso tú de antemano no puedes propiamente tomar la decisión de cuál político va a ser tu favorito, no eliges a cuál te van a llevar tus elucubraciones, sino que son éstas las que te llevan a ti a seleccionar uno.
Evidentemente todo esto se hace contrastando información, pero lo que "eliges" al final no depende de ti; es decir, tú no puedes cambiar el político al que prefieres porque quieras agradar a otra persona, sino que si contrastando argumentos te parece que XXX es mejor, no puedes hacer cambiar eso por decisión propia, tan sólo puedes mentir y decir lo que sientes que no es verdad, pero no cambiar ese sentimiento. Por eso tampoco tenemos responsabilidad en esta situación, sólo podemos cambiarla dejando que nuevos argumentos nos convenzan de verdad.
(Perdona si me repito o me meto yo en un jardín, que acabo de comer y no es mi mejor momento de lucidez).
Flo, muy interesante lo de la educación, con eso podríamos saltar al porqué los hijos de los nazis solían ser nazis, porqué los hijos de católicos suelen ser católicos y porqué los hijos de musulmanes son musulmanes. Y, por cierto, ya que te gusta tanto mi blog (ejem) podrías intentar mejorar tu ortografía; y por otro lado, lo de escribir mi nombre sin "h" a otro se lo podría pasar, pero a ti no!!!!!! XD
Supongo que tomamos una decisión u otra de acuerdo a lo que nos han enseñado o a nuestras creencias propias de lo que está bien o está mal. Uno puede pensar que está bien una cosa, y otro puede preferir que lo que está bien es algo opuesto a lo que piensa el otro. Y no es que uno lleve razón y otro no (hace unas semanas escribí una entrada en mi blog sobee esto). Supongo que como dice Florencio, si que tiene algo que ver con la educación.
Saludos,
Sara Herg.
PD: veo que de mi comentario sólo se ha comentado lo que no os ha gustado!!
wenas a todos!!
Vaya tema nos planteas esta vez, creo que está relacionado con ciertos pensamientos que yo he tenido alguna vez.
Según opinas en tu blog, toda la parte humana referida o relacionada con los sentimientos estaría escrita en una especie de "libro" sin que nosotros pudiéramos decidir sobre ellos.
Pues bien, yo opino que en algunos casos esto es cierto, pero en otros discrepo un poco.
Sobre el tema del amor, todo esta "escrito", por decirlo de alguna forma, no se puede elegir sentir mariposas en el estómago un día cualquiera, cuando menos te lo esperas. La verdad es que de esta forma todo es más bonito, más ....¿natural? , ya que un día en el cual tu vida es una mierda todo cambia de repente, sin esperarlo ni intuirlo.
Hablando de este tema debo citar una situación que a mi me da mucha pena y es en cuando alguien está enamorado de otra persona y ves como la hace sufrir ya que a lo mejor ésta no tiene un físico espectacular ni nada por el estilo, y todo para quedar bien con los amigos imbéciles de turno. Gente que renuncia a querer y sentirse querido por una persona sólo por hacerse el machote delante de sus amigos, la verdad, que triste, realmente triste.
La parte en la que discrepo es en la parte de política que comentáis, creo que no tiene nada que ver con los sentimientos. Opino que en este caso si hay elección, sé que es una parte muy abstracta de ver pero creo que se puede elegir las ideas de unos y de otros.
Seguro que ahora me diréis que ciertas situaciones en la vida son las que hacen inclinarnos por unas ideas u otras, pero aún así, creo que hay una parte que tiene que ver con la voluntad, e incluso con la imagen que queramos formar de nosotros, y no por esto hay que mentir sobre nuestras ideas.
Espero réplicas.
_____Merthin______
Completamente de acuerdo contigo, Merthin.
Sara H.
Vale, Sara H. , estoy deseoso de réplicas por parte de nuestros dos "rivales" , ya que este tema me parece muy interesante y hay que explotarlo más.
_______ Merthin _________
Bueno, pues, dándome por aludido, yo sigo con mi rollo, porque no sé si me termino de expicar como me gustaría...
La educación es la base última de todo, la que te hace construirte un pensamiento propio, la que te fabrica las instrucciones del proceso mental, de cómo analizar las situaciones, de cómo enfrentarte a ellas (como Flo señalaba). No tiene por qué ser en un sentido tan superficial como en el de que tus padres sean tal y tú por eso seas tal (en absoluto he querido decir eso en ningún momento), pues, efectivamente, puedes revelarte contra eso si, mediante el razonamiento, y habiéndote dado pie otras circunstancias que hayas vivido, llegas a la conclusión de que otra alternativa puede ser mejor. Pero, para que eso pueda ocurrir, la propia educación tiene que haberlo permitido (no sólo la de los padres, como reitero, sino la de todo el entorno en que uno se encuentra); en un ambiente extremadamente cerrado, esas "rebeldías" son mucho más raras, porque el planteamiento desde el que se parte impide el desarrollo alternativo. Ejemplos de ello (con los que no me quiero meter, pero que, históricamente, han demostrado serlo) son el cristianismo radical (u otras religiones similares) o el nacionalsocialismo (y otras corrientes político-ideológicas del estilo).
Por otro lado, mi hipótesis inicial trataba el proceso mental que te lleva a razonar algo, a través del cuál llegas a una conclusión-decisión. Me parece que me refiero a algo más profundo de lo que vosotros señaláis (corregidme si me equivoco), porque ese proceso es en sí racional, pero si está bien hecho, y en función de los axiomas que tomes como punto de partida, siempre te va a conducir al mismo final, a no ser que añadas otros datos a la ecuación, o que tomes cambios de variable erróneos. Con esto quiero decir que, con los ingredientes de los que dispones (con casos concretos, las acciones que ves que han hecho Obama o McCain, como decía Sara), las herramientas de cocina (tu forma de razonar, dándole más o menos importancia a cada valor), y tu propio estilo como chef (el recorrido mental que realizas para seguir la receta), vas a obtener un pastel determinado, que será siempre así y estará predestinado en función de esos factores, a no ser que se modifique alguno de ellos. Y mi tesis: que esos factores se modifiquen o no, no lo puedes decidir tú porque sí, sino que debe ocurrir involuntariamente, por razones ajenas a ti mismo, incorporando nuevos ingredientes como observaciones externas, o permitiendo que algún otro cocinero te ayude, siguiendo su razonamiento.
Si metes nuevos ingredientes en una receta, no creo que sea del todo involuntario, sino que dices ¿qué tal quedará esto con un poco de x? o ¿y si le pongo un toque especial con z? Lo haces pensando como quedará al final, no involuntariamente, porque lógicamente, por ejemplo no voy a echarle sal a un pastel dulce.
Sara H.
wenas!!
Chriskai, tu mismo te contradices ya que si da igual los ingredientes que le echemos a la receta ya que vamos a obtener el mismo pastel, entonces en la parte que hablas de que si tu padre es tal, tu no tienes que ser "tal" ya que mediante un razonamiento....
Pues bien, ese razonamiento es inútil ya que estás predestinado a tu futuro (pastel) y a las ideas que se van a forjar en tu cabeza. Si todo está predestinado entonces puedo sentarme en una silla a esperar el siguiente estímulo que marque mi siguiente paso a seguir. Sin embargo, según tu hipótesis, este razonamiento es erroneo ya que seguramente el siguiente paso no sea sentarte en una silla.
De esta forma, la vida se presenta como un río de gran anchura en el cual siempre sigues una recta por el medio, ya que nunca podrás llegar a una de las dos orillas para cambiar tu rumbo.
Digamos que entre todos llegamos a la conclusión de que puede haber 3 posibilidades:
1)Que todo esté predestinado y sigamos mi imagen del río.
2)Que algunas acciones estén predestinadas y otras no (que sería la más difícil).
3)Que nada esté predestinado y que nosotros vayamos forjando nuestro futuro por cada acción y pensamiento que tengamos.
De esta forma, si 1 es correcto, entonces se puede plantear lo siguiente:
¿Quién escribe el libro?
Bueno, pues parece ser que la analogía de la receta no ha debido de ser muy buena (con lo que me gustaba a mí), porque no la habéis interpretado en absoluto como yo la estaba proponiendo, y os habéis echado encima de mí...
Sara, lo que tú planteas desde la imagen, se traduciría en la realidad por algo como: "el hombre al que yo quiero votar es un asesino y ha matado a su familia, pero como yo quiero llegar al planteamiento de que él es mejor, voy a prescindir de ese dato (ingrediente) para que no me estorbe y me siga pareciendo el mejor de todas formas". Evidentemente, como toda metáfora, mi analogía es sólo una metáfora, y no puedes hacer una alegoría completa de ella, de modo que coincida con la imagen en todos los aspectos. Según lo que yo planteé, los ingredientes para el pastel son TODOS los que tienes, y como es obvio tampoco vas a añadir ingredientes que no tienes en la cocina. La cosa es que con todo lo que tú sabes, razonando a tu forma, vas a llegar a elegir a uno o a otro, pero sólo en función de esa información y de tus valores previos, no directamente de tu voluntad independiente del resto, como tú querías hacer con lo de "si tengo sal, azúcar y canela, le voy a echar al pastel sólo sal y pimienta". Tampoco puedes "probar" a echarle cosas nuevas que no conoces, pues sería inventar información, como decir "yo quiero que mi candidato preferido sea éste, y me voy a imaginar que el otro día rescató a un bebé de un incendio, así me gustará mucho más", para así "darle un toque especial con z". Insisto que si no os gusta no utilicéis esta metáfora, pero desde luego me estábais entendiendo mal.
Y Merthin, lo fundamental: no sigas por ahí que te me estás metiendo mucho con el determinismo y para eso ya haré otra entrada!!
Pero no me estoy contradiciendo. De hecho, lo de "tu padre es tal", es lo que he explicado en mi último comentario: en algunas culturas parte de la educación se invierte en que no se contradiga esa educación, lo que dificulta tu razonamiento alternativo (o uso de reducidas herramientas de cocina con las que sí se podría experimentar). Y no digo que salga siempre el mismo pastel, digo que sale el mismo si lo haces con exactamente los mismos ingredientes, los mismos utensilios, y cocinando tú sólo como sabes hacerlo, pero precisamente, igual que en un experimento de química, si cambias el material de un instrumento o la pureza de un reactivo, ya obtienes productos significativamente distintos. Y eso para cada tipo de pastel (el pastel "qué candidato prefiero", el pastel "este cantante me parece así", o el pastel "el jefe me cae muy mal").
Y bueno, aunque te he pedido que no sigas con la libertad y la determinación, únicamente me posicionaré de un modo ligero. Para mí la hipótesis más acertada sería la tercera, porque efectivamente, el pastel no se va a hacer sólo, si lo dejas en el horno se te quema, y del estilo y personalidad del cocinero depende en última instancia la consecución del objetivo o no, si bien todo está relativamente condicionado, por ejemplo, por los ingredientes que hayas comprado y los utensilios de que dispongas. En realidad es una posición intermedia, pero fíjate que no es la segunda, porque yo digo que ninguna acción está predestinada por sí sola, sino solamente condicionada.
Me da la impresión de que nos hemos ido de una punta del planteamiento a otra.
Afirmas por tanto que si somos hijo de un abogado y nos "aislan" en cierto modo de nuestras aspiraciones individuales, entonces somos un individuo con anteojos al k guían dándole latigazos sin que él se entere de nada. Discrepo en cierto modo de esta parte, debido a que la primera intención de la mayoria de las personas es buscar diferenciarse del resto, por lo tanto, lo primero que se busca es , incluso, dejar como última opción, el pastel que otro "allegado" haya preparado anteriormente, e intentar la preparación de otro nuevo como primerísima opción.
En cuanto al primer párrafo, si es cierto que a veces nos olvidemos ingredientes "aposta" para conseguir ciertos objetivos, incluso inventarnos ingredientes nuevos en situaciones extremas.
Espero con ansia ese blog, para hablar largo y tendido.
_______merthin________
Es que vamos a ver, Merthin, estás usando características de una realidad aplicadas a un concepto en distintas acepciones. Y si en el comentario anterior te acercabas al tema del determinismo, éste ha sido tu comentario sobre antropología.
Lo del abogado, si te soy sincero, no te puedo asegurar haberlo entendido del todo, pero lo que no puedes generalizar es lo de que la mayoría de personas buscan como primera referencia el diferenciarse del resto (o de sus allegados), sino que ese rasgo ya depende de la propia cultura, es decir, el ser humano por sí solo, por el hecho de serlo, no toma una u otra dirección establecida. Si en los primeros pasos de tu vida, por la influencia que recibes (sea cual sea su fuente), aprecias que diferenciarse del resto es algo bueno, es lo que vas a tender a hacer, pero si desde un instante cero te hacen creer todo lo contrario, es a eso precisamente a lo que te aproximarás, a tratar de uniformarte y camuflarte entre la masa, puesto que ése es el axioma principal que te han obligado a asimilar (ese "obligado" no tiene por qué tener una connotación negativa).
Aunque, en cualquier caso, si tú tienes que hacer un pastel, y es tu madre la que te compra los ingredientes, y tu padre el que te presta los utensilios, sin poder acudir a ninguna ayuda externa, seguramente la poca libertad que te deja tu estilo propio te conducirá a hacer una receta muy similar a las de ellos, sobre todo si sabes que si sigues otros pasos es probable que se te eche a perder. Por suerte o por desgracia, rarísimos casos se ven aislados de otras muchas fuentes de ingredientes o utensilios en este mundo tan globalizado.
Por otro lado, lo que dices luego de quitar o inventar argumentos, no refleja la realidad, puesto que la motivación que te puede llevar a intentar lograr eso es la racional, y lo que estarías haciendo sería mentirte a ti mismo, no serte fiel, y además, salvo casos muy concretos y especiales, en que llegases a autoconvencerte verdaderamente del resultado erróneo, en el fondo sabes que el pastel que estás cocinando no existe y que todo es una mentira. Por lo tanto, me estás dando la razón, y la única manera de salirte voluntariamente de las convicciones a las que llegas es mentir.
Yo lo que se es que tanto pastel me esta dando hambre. El blog sobre determinismo y azar se esta cocinando( para seguir con la metáfora XD).
Por cierto, ya tengo en mi poder el artículo que comente sobre lo de "y si ...". Lo voy a escanear como texto, a ver si puedo y lo copio y pego.
Bye
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