En un lado del ring de boxeo encontramos al Deber, esa máxima que nos dice lo que está bien y lo que está mal, que tenemos que respetar para ser buenas personas, y cuyo peso es tan difícil de soportar.
En el otro extremo está la Conveniencia (pero en su acepción más negativa), representando la comodidad, la decisión fácil, el interés propio y el egoísmo.En cada situación de nuestra vida el futuro se presenta como un dilema entre ambas alternativas. Sabemos que lo mejor es obedecer al deber, porque, ésta vez sí, tiene sentido, y va a ayudar a otras personas, o va a evitar perjudicarlas, sea a corto o largo plazo. Sin embargo, a veces la conveniencia propia nos tira más y, por pereza, por seguridad, por cansancio, por miedo, nos vemos tentados a faltar a nuestro deber.
Cuando el dilema es pequeño, intentamos "defendernos" de nosotros mismos (y de nuestra conciencia), justificando nuestra mala elección por la poca relevancia que implica. Otras veces, intentamos inventar argumentos para autoconvencernos de que, en contra de la primera impresión, resulta que era más recomendable nuestra actuación final. Damos mil vueltas hasta encontrar una explicación que nos convenza, y nos la repetimos hasta que terminamos creyéndonosla. Este acto es un reflejo involuntario, que, en principio, todo ser humano presenta, pero, no por ello, es menos
cierto que sólo convierte en realidad un engaño.A pesar de esto, es posible luchar contra este impulso, y estamos también en la obligación moral de tratar de hacerlo. Es nuestro deber combatir contra la conveniencia, y contra el disfraz de conveniencia en deber, para que, al menos, si tomamos el camino no del todo correcto, seamos conscientes de ello, y carguemos justamente con ese peso.

14 comentarios:
Pero Chris, y si nuestro deber es tomar una decision conveniente para conseguir un objetivo mayor? No se si me estoy saliendo del tema, pero el fin justifica los medios?? ( si creo k me e ido un poco).
Christian, me ha gustado mucho esta entrada, sobre todo la parte final, lo de que sin darnos cuenta nos intentamos autoconvencer de que hemos hecho lo mejor en una circunstancia determinada. Para no arrepentirnos, intentamos pensar que hemos hehco lo mejor, y nos autocomvemncemos de ello...
Pero... ¿realmente eso convierte la realidad en un engaño, como dices?
No lo veo del todo así...
Saludos,
Sara Herg.
Wenas!!
Ese impulso del que hablas chriskai, lo sentimos todos y todos los días, y cuando tomamos elecciones se nos aparece en nuestra mente otra voz diciéndonos que es lo que haría el deber en nuestro lugar, es como la imagen que hemos visto tantas veces del angel y el demonio, cada uno con sus opiniones. El análisis de esta "segunda voz" daría para llenar varias enciclopedias ya que me rallo bastante pensando por qué coño es esa voz la que dice lo correcto..¿lo correcto para quién, para nuestro futuro y aspiraciones o para esa sociedad que nos va introduciendo hábitos en la cabeza y que no nos paramos a pensar si está bien o mal? El ser humano tiene un gran defecto, y es el de poder elegir coherentemente sus decisiones siempre, ya que por muy inteligente que se sea o por muy claras que se tengan las ideas, siempre caeremos infinitas veces en el error de escoger la opción que nos han metido en la cabeza a lo largo de nuestra vida teniendo en cuenta las opiniones y elecciones de los demás, porque si ves que tu amigo hizo esto, pues tú también, etc...
Floren_42, tu mismo apoyas mi idea de que el fin no existe, todo es una cadena de medios , el truco está en que nunca se llega a ningún fin. Este planteamiento es como el viejo truco del billete que lo vas a coger y nunca lo coges porque alguien está tirando de un hilo. Pues esto es igual, este planteamiento es lo que hace que todos sigamos nuestra actividad diaria pensando que vamos a conseguir algo, pero cuando lo consigues alguien vuelve a tirar del hilo y nunca llegas a cogerlo. Este planteamiento destroza totalmente el sentido de la vida, e incluso podría dar alas al determinismo...
_______MERTHIN_______
Merthin, yo creo que el fin si que existe. Por ejemplo, si tu tienes ahora un exámen y tu objetivo o fin es aprobarlo, haces lo que sea para llegar a ese fin. Al cabo de un tiempo lo consigues y a otra cosa mariposa.
Si el fin de uno es salir con x persona, pues hace lo que pueda o quiera hasta conseguirlo (o cansarse, en ese caso si que no habría llegado a su fin). O si el fin de alguien en ir al cine con x amigo, pues hace también lo que quiera o pueda para convencerle de ir, y una vez alcanzado el fin pues a otra cosa.
Por lo tanto, yo creo que si que existen, lo que pasa que quizás una vez conseguido nos olvidamos de que antes lo deseabamos tanto, y por supuesto, una vez conseguido pasamos a tener otros fines diferentes.
Un saludo,
Sara H.
Claro Sara pero cuando te enfrentas al examen pueden ocurrir dos cosas,que lo apruebes o lo suspendas. Lo que pase es lo de menos, ya que si lo apruebas, te parece que este hecho es un fin al que has llegado mediante unas acciones declaradas como medios, pero es que en ese punto no se acaba nada porque es un enlace para el siguiente paso en tu vida. Digamos que la vida es como si estuvieramos delante de una gran intersección con miles de caminos en el que da igual cual elijas, porque nunca vas a llegar al final de ninguno aunque parezca que alguna vez aprecias el final . Aprobarás el examen, pero después deberás aprobar otro, y luego hacer un master , y luego buscar trabajo, y bla, bla, bla. Nosotros mismos nos vamos autoconvenciendo de que podemos conseguir algo, cuando sin embargo ese algo no se alcanza.
_______Merthin_______
Ahora resulta que somos libres de tomar decisiones. Ais ais...
Jaime ;)
Muy buenas :D
Voy a intentar sacar un poco de punta a todo esto (como tengo tanto tiempo libre y neurociencia se va a estudiar solo...).
Para empezar lso dos post plantean una dicotomia deber-conveniencia (o una escala, si se prefiere) tomando a ambos como extremos espuestos.
En cierta medida me pregunto si esto es cierto o no, así que para aclararnos podríamos ir a la DRAE:
deber2.
1. m. Aquello a que está obligado el hombre por los preceptos religiosos o por las leyes naturales o positivas. El deber del cristiano, del hombre, del ciudadano.
2. m. deuda (‖ obligación de pagar).
[...]
Y si nos vamos al verbo, no al sustantivo:
1. tr. Estar obligado a algo por la ley divina, natural o positiva. U. t. c. prnl. Deberse a la patria.
2. tr. Tener obligación de corresponder a alguien en lo moral.
[...]
Es relevante que "deber" se relacione con deuda, es decir con una correspondencia a lo realizado/obenido y lo que se debe de pagar; y con la religión, pero eso sería otro tema.
La clave del asunto (para mí) es que es se nos presenta lo siguiente:
"la obligación de corresponder en lo moral"
y claro, ¿que es lo moral? pues morales hay muchas, y de hay viene la pregunta de a quien conviene más las morales planteada en el blog.
Pero aun así, no creo que lo opuesto sea conveniencia en un sentido de comodidad, decisión fácil e interes propio. Es una confusión de términos (quizás por nuestra herencia de la cultura cristiana o de Kant xD)
Es decir una acción puede pertenecer al deber (independientemente del tipo de moral que se siga) y ser cómodo, incluso placentero. Parece siemrpe que lo correcto es costoso y no tiene porque ser así, por eso la escala o dicotomía planteada tien mal uno de los extremos. Puede que en muchos casos el deber luche contra nuestra pereza, pero no es siempre, así, yo tendré el placer y el honor (eso espero) de cambiar los pañales a mis hijos y no es que los excrementos sean santo de mi devoción.
O lo planteamos en términos de comodidad-incomodidad/coste y por lo tanto no hay una carga moral (o no, almenos que seas hedonista puro)
o es: deber-irresponsabildiad.
Volviendo a la moral. Tampoco quiere decir que un extremo sea impuesto y otro no (o eso opino). Es decir hay morales autónomas, que salen de uno mismo (aunque yo como proto-psicologo, considero que es una tonteria considerarte autónomo, ya que tu totalidad como persona a sido moldeada por el entorno) y morales heterónomas (de otros, de Dios, de la Ley o de lo que sea).
Tanto las morales autónomas como heterónomas (recomiendo leer Kohlberg, L. (1968). El niño como filósofo moral y El miedo a la libertad de Erich Frömm) son parte del "deber" la cuestión es por cual te decantas más, normalmente esto desencadena en una decisión entre individualismo y sociedad (lo cual esta relacionado con el post "¿Antropófilo o Misántropo?"). La comodidad es el placer, INTUITIVO y BÁSICO EN NUESTRO "CEREBRO ANIMAL", que nos ha ayudado a sobrevivir (todo sea dicho), pero tambien es una moral es sí (hedonismo) es decir, haz lo que te apetezca cuando sea.
Bueno sin querer enrollarme más, graacias a lso que hayan aguantado hasta aquí.
Saludos!!!
Fe de erratas:
"extremos espuestos." = "extremos opuestos"
"pero tambien es una moral es sí (hedonismo)" = "pero también es una moral en sí (hedonismo)"
Wow, parece que esta entrada da que hablar, como me dijo Merthin, cómo os picais, no?...jeje eso está muy bien, siempre es bueno tener cabezas pensantes... pues aparte de esto, chic@s, yo ya comentare en serio cuando saque algo de tiempo, que de momento está difícil.
Os saluda vuestro amigo:
Lupin (ex John Doe) ;)
Bueno, después de éste mi periodo sabático en el blog, causado por el estrés de los exámenes (lo siento mucho por los que aún estáis ahí pringados, qué penita me dais), voy a comentar por primera vez en este post respondiendo a todo lo que me parece interesante de las opiniones vertidas.
Lo primero, Sara, sí creo que cuando te autoconvences de que lo que has hecho es lo mejor, es porque pretendes engañarte a ti mismo, ya que si no fuese así, no tendrías que autoconvencerte, porque ya estarías convencida desde el principio. Esto puede suceder (por lo menos que se me ocurran ahora) en dos casos distintos. Por un lado está la situación de que en un momento dado tú tomas una decisión creyendo que es la idónea, y después te das cuenta de que si hubieras hecho esta otra alternativa te hubiera salido un mejor resultado, en tanto que éste resultado te atañe a ti; pues bien, ahí el "autoconvencimiento" consiste en no autoflagelarte por haberte confundido, y pensar que tuviste que elegir en su tiempo con la información que tenías, no siendo éste un engaño, pues en realidad es cierto que en ese momento has elegido lo que creías que era lo mejor, y no podías haber hecho otra cosa. Sin embargo, al caso al que aludía yo en primera instancia, es al que te permite liberarte de una responsabilidad, de algo que por dentro sabes que has hecho mal, y que lo hiciste mal a sabiendas porque te resultó más fácil; si en ese punto tratas de "cambiar" que lo que estaba mal antes ahora está bien sólo porque ya lo has hecho, el único fundamento que tiene ese cambio es dejarte de sentir mal por una consecuencia negativa de tus plenamente conscientes actos, y eso, para mí, es "convertir la realidad en un engaño". No sé si tú ibas por aquí o pensabas en algo distinto.
Hablando de los fines en la vida, por lo menos a mí me parece que no son tan distintas las versiones que dais Merthin y Sara. Es verdad que puedes ir focalizando de uno en uno pequeños subapartados de tus objetivos en la vida, centrándote cada vez en uno de ellos, hasta que los vas consiguiendo; pero es verdad que según esto ocurre, vas pasando a focalizarte en el siguiente mini-fin de tu lista. ¿Y donde acaba esa lista? En ese aspecto le doy la razón a Merthin, en que si das un paso atrás y miras desde lejos, no parece que haya ningún fin último para la vida de nadie, pero no estoy de acuerdo con que esto te quite la motivación. En realidad, este tipo de objetivos como el de aprobar la carrera, encontrar trabajo, etc. son fines-medios, porque son puntuales, y lo que te aportan son cualidades o posibilidades de pasar a los posteriores. Pero los auténticos fines en la vida, como yo lo veo, tienen duración; son el hecho de pasártelo bien aprendiendo cosas de una asignatura que te gusta, irte con tu novi@ a dar un paseo un rato íntimo, hacerle un regalo a tu familia con el dinero que has ganado, o, en el caso de antes, no el hecho de aprobar la carrera, sino el de sentirte bien por haberla terminado. De modo que, si te planteas disfrutar de esas cosas, en sí mismas pueden entenderse como fines, como los objetivos que quieres conseguir en tu vida. Claro que si haces lo que dice Merthin, que es pensar lo mismo pero con otra perspectiva, te hundes en la miseria, pensando que no importa lo que hagas porque nunca vas a alcanzar ningún fin, ya que detrás de uno hay otro y otro y otro que aún no has conseguido; es justo todo lo contrario, con cada fin nuevo que aparece, has superado uno anterior, y eso es motivo de felicidad (qué pasteloso me ha quedado, ¿no?)
Los fines maquiavélicos de Flo son tema aparte. Yo he reflexionado muchas veces sobre esa aseveración, y he llegado a la conclusión de que no tiene sentido en sí misma, ya que, según como se mire, los medios forman parte de los fines. Es decir, que si tu fin es tener una wii, no por ello vas a robarla del Corte Inglés, porque así estás faltando a otro fin que podría ser el de no cometer delitos. Vale que a veces necesitas obtener algo a toda costa, pero tendrás que sopesar en cada cúmulo de circunstancias qué medios pesan más y si al final compensa emplearlos por lograr tal fin. Por tanto, bajo mi punto de vista, "cualquier fin no justifica cualquier medio".
A Vidal le diré que su parlamento me ha resultado de lo más ilustrador, pero que si he planteado la alternativa deber-conveniencia como una dicotomía no se debe a ninguna herencia de Kant (XD), sino que es precisamente porque yo estaba refiriéndome al dilema de elegir, y si se da el caso de que lo bueno, lo cómodo, lo correcto y lo fácil es todo uno, pues entonces no hay dilema que valga (no creo que nadie eligiese en sus plenas facultades la alternativa mala, incómoda, incorrecta y difícil).
Y por otro lado, al "deber" y a la "moral" a los que me estaba refiriendo en este post, no son ninguna moral impuesta, sino los valores morales que cada uno "tiene" ante un dilema, ya procedan de sí mismos por razonamiento, de los diez mandamientos, o del Real Decreto X de 1963, si bien no creo que nadie en nuestro siglo tenga el cuajo suficiente para autoproclamarse hedonista...
Bajo estas asunciones previas aclaradas, creo que más o menos estamos todos de acuerdo.
¡En cuanto me llegue la inspiración, publicaré otro post!
(Si es que aún no os habéis hartado de mí...)
Buenas. He visto que, al igual que a mí, te gusta Diana Navarro. Dediqué mi blog a esta magnífica voz malagueña, por si te quieres pasar. Un saludo
Por cierto.
Felicidades por el Blog, muy bueno, me gusta :) Sigue asi
Vidal
Propongo un tema para otra entrada: la gente es buena o mala por naturaleza???
Me parece interesante el tema, Sara, pero no sé si daría para una entrada nueva entera, porque en realidad este asunto ya debería haberse tratado en "¿Antropófilo o Misántropo?". Me vienen a la cabeza citas de Locke, Rousseau, etc. Pero precisamente el hecho de pensar que el hombre es bueno por naturaleza es una de las principales causas que explican la antropofilia; y paralelamente viceversa, es decir, "el hombre es un lobo para el hombre", aludiendo a sus malas intenciones intrínsecas con respecto al resto de sus congéneres, también se relaciona hondamente con la misantropía.
De todas formas, si sigues creyendo que da para más que hablar, puedo intentar escribir algo. Y en cualquier caso, esto va para todos, no dudéis en sugerir cualquier cosa que se os ocurra, que, como habréis notado, padezco últimamente de carencia absoluta de inspiración.
Creo recordar que tenía un asunto pendiente con el tema del determinismo, y le recuerdo a Flo que se comprometió a gestionar "el inexplorado mundo del azar". En cuanto tenga un rato de lucidez me pondré con ello; siento muchísimo este retraso tan impropio de mí. No os preocupéis, en cuanto coja carrerilla, ¡¡aquí me tendréis otra vez cada dos semanas dándoos la plasta para que me comentéis!!
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