Nos empeñamos en establecer cuál es la función de cada individuo en la sociedad, y enseguida le atribuimos un rol que s
e supone cumplirá a pesar de a veces demostrar lo contrario; esto podría pasar por normal en cuanto a las profesiones (el charcutero es el charcutero porque vende embutido, igual que el fontanero lo es por arreglar grifos), pero así con todos los aspectos de la vida ya no se manifiesta algo tan deseable (uno es el "friki", otro el "patoso", otro el "borde", otro el "gordito simpático"...), sobre todo si nos basamos en poca información para definirlos, como ocurre en la mayoría de casos.En consecuencia nos surge el concepto de prejuicio, que consiste en elaborar un juicio precipitado basándose en una información parcial e incompleta. Los prejuicios a veces son necesarios, cuando recién conocemos a alguien, pues es inevitable basarte en la primera impresión para intentar intuir otras cualidades que aún no has tenido tiempo de descubrir personalmente; esto es "sano" cuando este tipo de prejuicios no se convierten en sentencias definitivas, pero no se debe consentir elaborar afirmaciones excluyentes que no te vas a molestar en comprobar, y negar las posibles evidencias por creencias previas tan poco fiables.
Otro ejemplo en las personas es el ámbito de los estilos musicales, que en ocasiones provocan una presión social que los enfrenta entre sí, y te hacen entrar en conflicto interno si es que acaso te gu
sta el dark rock y el flamenco, o el heavy y el chill out, o el reggae y el rap. Estas directrices implican también el estilo de ropa, el modo de vida, y otra serie de características, que se imponen si quieres pertenecer realmente a un colectivo de tal envergadura. Pero todo esto no es más que una limitación a la libertad y a la expansión personal, y no debemos dejar que nos influencie, tan sólo ser nosotros mismos.Con el lenguaje hay otro tanto muy semejante. Algunos se empeñan en utilizar un registro muy elevado, con multitud de vocablos, en cualquier situación, pero el nivel de un hablante no se mide por lo alto de su registro, sino por su capacidad de adaptación a las diferentes situaciones. Me parece correcto emplear en ciertas circunstancias una variedad léxica amplia, o utilizar las palabras apropiadas, pues hacen que el mensaje sea más preciso, y se ajuste más a la realidad que se trata de expresar. Y evidentemete, en contextos como el mundo científico hay que huir de las palabras polisémicas para utilizar significados excluyentes
que no puedan dar lugar a ambigüedades. Pero muchas otras veces, aún a riesgo de resultar ambiguo (en literatura quizá justamente por eso), es preferible emplear un vocabulario más llano que ayude a todo el mundo a comprender, o recurrir a las palabras comodín para no resultar repetitivo, o, en definitiva, adaptarse al ámbito de aplicación en que se encuentre uno cada vez. No veo una mejor opción esa fijación por utilizar siempre la palabra más adecuada de todas, pues no siempre va a contribuir al objetivo de la comunicación.En general, me gustaría decir que es infinitamente más importante el fondo (de las personas, de las palabras, de la expresión artística y los sentimientos que ésta provoque), que la forma o la apariencia que tomen las cosas, las definiciones que se deban dar, o las etiquetas que se adhieran. Y, aunque no lo he hecho nunca, os adjunto un poema que escribí hace mucho, que encuentro muy apropiado al tema. Espero que os guste.
Identidad Oculta
Muchos son los nombres que tengo,
Ninguno de ellos el que aquí he de dar.
Hijo de Tara y de la Noche,
De la tierra y de la oscuridad.
Fenris, Jack, Walid, Bran, Kirtash,
Puedes llamarme como me quieras llamar.
Pero eso que no tiene nombre,
Que no se sabe donde está;
En la esencia de cada persona,
Allí me podrás hallar.
Adonis, Eros, Romeo, Cyrano de Bergerac.
Las palabras son el aire,
Que necesitamos respirar.
La fuerza de la vida
Está donde la quieras encontrar.
Las sensaciones no se olvidan
Y las etiquetas se dejan pasar.
Cuando la llamada del amor
A tu puerta oigas tocar,
No cuides la forma ni la firma,
Sino el sentimiento y su intensidad.

2 comentarios:
Wenas!
La verdad es que me he leido tu post y me ha gustado mucho ^^! Hablando de las etiquetas y de los prejuicios, quería comentar, yo los entiendo como la primera opinión que te surge cuando ves a alguien, pero también opino que debemos superarlos para poder ver el interior de las personas y entonces juzgar con sinceridad.
Para hacernos una idea de como es una persona, no debemos basarnos tan sólo en un aspecto de su comportamiento o de su actuación, debemos tomar distancia, para poder ver mejor el conjunto.
Estoy de acuerdo contigo en lo del lenguaje, no es mas culto el que más vocabulario conoce sino el que sabe adecuar el registro que utiliza a la situación en la que se encuentra. Un ejemplo lo tienes en Valle Inclán, que según recuerdo, se le considera un gran autor, no sólo por la temática de sus obras, sino también por su amplio vocabulario y la forma de utilizarlo en cada personaje.
Por último, quería decirte que me ha gustado tu poema, ha estado bien, creo reconocer tus influencias XD.
PD: Quién es Walid? Creo que al resto les he leido ;)
Un saludo,
Lupin
Me ha gustado mucho tu entrada. Es importante no encasillar a la gente y no juzgar sin antes conocerlos.
Añadir que yo normalemnte, cuando me presentan a alguien y a primera vista me cae mal, al rato de conocerle me suele caer muy bien. Y cuando conozco a alguien que a primera vista me cae muy bien, a veces al final no acaba siendo así.
Me ha gustado mucho la comparación de fondo y forma, y el poema que has añadido al final. :)
Saludos.
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