La presión social del mundo contemporáneo parece conducirnos a unos cánones estéticos muy precisos, a veces origen de Trastornos Alimentarios. Así enseguida pensamos en la ya
tan típica y extendida Anorexia, y la no menos importante Bulimia. Estas enfermedades resultan en una pérdida de peso (bien por inanición o por vomitar lo ingerido), con consiguientes afecciones corporales debidas a carencia de nutrientes específicos que el organismo necesita. “Pero el objetivo lo cumple”, diría alguien muy obsesionado; lo malo es que ya no pueden parar. Igualmente, tampoco pueden parar de comer las personas con apetito compulsivo, lo que a veces lleva a la Obesidad, a la que también se puede uno acercar, no por comer mucho, sino por comer mal; éste es otro trastorno alimentario que conlleva problemas de salud igual de graves que los anteriores (desnutrición-sí, sí, un obeso puede estar desnutrido-, aterosclerosis, fatiga). Para “mejorar” el aspecto no sólo se recurre a la pérdida de peso; el entrenamiento de la musculación y las habilidades físicas puede llegar a convertirse en una obsesión más, caso de la Vigorexia.Ya se alcance uno de estos nombres de enfermedad, o se tome cualquier otra medida con el fin de repercutir en nuestra apariencia (desde peinarse, utilizar cremas, hasta operarse el pecho),
estamos entrando en el juego de la Estética. Todo ser que se depila, se perfuma, se viste con determinada ropa, o se mira en el espejo, lo hace con una motivación. Así es cómo se termina dando lugar a los extremos.Muchos os preguntaréis qué le pasa por la cabeza a uno de estos “obsesos” para aguantar sin comer (¡con lo rica que está la comida!), o para centrar todos los esfuerzos de su vida en conseguir unos músculos de ídolo griego. Podréis pensar en lo absurdo de sus actos si lo comparáis con lo bien que se sienten otros que apenas se fijan en su aspecto. Pero daos cuenta de lo que para ellos debe significar entonces el conseguir lo que desean, si están dispuestos a tantas cosas por lograrlo. Cuando nos planteamos, como personas, si hacer algo o no, pensamos en lo bueno que vamos a conseguir con ello, y en lo que nos va a costar de malo; en su caso, la balanza está claramente inclinada.
Reflexiono: “qué suerte tiene aquél que se siente cómodo consigo mismo”.

2 comentarios:
Me encanta el primer párrafo que has escrito, muy bueno, la verdad. Si que hay gente que se esfuerza por gustar a los demás tal y como sea, cuando de verdsd lo único que se necesita para gustar, es ser uno mismo.
Un saludo!!
SARA
Es inreible el alcance que tienen estas enfermedades. Todos los domingos voy con Sara al hospital a entretener a los niños y hacer de payaso. Es increible ver en la planta de psiquiatria a niñas de 10-11 años, y últimamente algun chico, con anorexia y bulimia. Cuando hablas con ellas y haces manualidades, no puedes imaginar porque lo hacen, son tan cariñosos y amables. Pero, ¿Como podemos nosotros mismos diferenciar cuando hemos sobrepasado ese límite?
Un saludo christian!! Me gusta tu blog
Floren_42
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